TCM: 20 años sin GENE KELLY

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Gene Kelly basaba su estilo de baile en su agilidad y en su increíble condición y capacidad atlética. El mismísimo Fred Astaire reconocía que a partir de finales de los años cuarenta, Gene Kelly renovó por completo el género musical mezclando pasos clásicos con movimientos propios de la comedia burlesca y...
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Cantando bajo la lluvia 2

Gene Kelly basaba su estilo de baile en su agilidad y en su increíble condición y capacidad atlética. El mismísimo Fred Astaire reconocía que a partir de finales de los años cuarenta, Gene Kelly renovó por completo el género musical mezclando pasos clásicos con movimientos propios de la comedia burlesca y piruetas casi circenses. Se les quiso presentar como rivales cuando en realidad fueron siempre buenos amigos. Si Fred Astaire representaba la elegancia, Gene Kelly era la vitalidad y el dinamismo. Solo coincidieron en el cine una vez. Fue en la película Ziegfeld Follies en 1945. “Cuando bailas con Fred Astaire tienes que esforzarte al máximo”, recordaba años después Gene Kelly. Ese número fue el único que hicimos juntos pero cambiaría mi nombre por el de Ginger Rogers con tal de repetir”.

El 2 de febrero se cumplen 20 años de la muerte de Gene Kelly y ese día TCM quiere rendir homenaje a este grandísimo actor, bailarín, coreógrafo, director y cantante emitiendo dos de sus mejores películas: Cantando bajo la lluvia y Un americano en París. Dos verdaderas joyas por las que nunca pasará el tiempo y que representan la alegría y la belleza que caracterizan al género musical.

Un americano en Par°s 1

Un americano en París fue dirigida en 1951 por Vincente Minnelli. El propio Gene Kelly se encargó de la coreografía del film, especialmente del numero final, de más de 20 minutos de duración. También puso un especial cuidado en la escena a orillas del Sena en la que bailaba con Leslie Caron y que se ha convertido en todo un clásico.

Un año más tarde, junto con su amigo Stanley Donen, rodó Cantando bajo la lluvia. La famosa escena chapoteando en los charcos con el paraguas la filmo con 39 grados de fiebre y enfermo de gripe. No importaba, Gene Kelly desprendía optimismo y vitalidad.

Eugene Curran Kelly nació en Pittsburgh en 1912. Su sueño de niño era convertirse en jugador de béisbol. Sin embargo su madre, una gran amante del baile, le convenció para que formara, junto a sus hermanos, un grupo de claqué. “A los catorce años, además, descubrí a las chicas”, reconocía medio en broma. “Y descubrí que a ellas les gustaban los hombres que bailan”. A mediados de los años treinta se fue a Nueva York a probar suerte como coreógrafo en Broadway. Consiguió un papel en el musical Pal Joey, y allí le descubrieron los agentes de la Metro que le ficharon inmediatamente para Hollywood. 

Debutó en el cine en 1942 con la película Por mí y por mi chica junto a Judy Garland, pero su primer gran éxito llegaría un par de años más tarde junto a Rita Hayworth en Las modelos. En Levando anclas bailó junto a Jerry, el personaje animado de los dibujos Tom y Jerry, y en 1949 se convirtió también en realizador con Un día en Nueva York, el primer musical rodado en exteriores reales.

Durante la década de los cincuenta y sesenta se convirtió en una de las estrellas más populares y rentables de Hollywood protagonizando comedias musicales como Brigadoon y también dirigiendo películas de todo tipo como Hello, Dolly! o El club social de Cheyenne 

“No puedes ser cantante y bailarín durante toda la vida”, solía decir. “Llegado un momento tienes que buscar otros caminos. Es como los jugadores de béisbol que, con los años, se convierten en entrenadores”. Nunca ganó un Oscar. Su única nominación la consiguió en 1946 por Levando anclas, pero en 1952 se le concedió uno honorífico por su enorme e irrepetible contribución a la historia del cine.

En 1973, tras la muerte de su segunda esposa, se fue apartando poco a poco del cine y en 1980 realizó su última película: Xanadú junto a Olivia Newton-John. “El nuestro era un trabajo duro pero nos divertíamos”, explicaba en una entrevista. “Nos sentíamos felices porque pensábamos, en todo momento, que estábamos creando una especia de magia. Eso es lo que hacíamos. Bailábamos el amor, bailábamos la alegría y bailábamos los sueños. Por eso me alegro mucho de haber sido un actor de musicales”.

Martes 2 de febrero:

20:10 Un americano en París (An American in Paris, 1951)

22:00 Cantando bajo la lluvia (Singin’ in the Rain, 1952)

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